Barranquilla, cuna de mujeres emprendedoras

Publicado en: mayo 29, 2016

“Esta ha sido una experiencia maravillosa, sabemos que va a contribuir a su formación como mujeres, a su calidad de vida; va a contribuir de una manera positiva en estos tiempos de violencia y discriminación que vivimos”

Me resulta emocionante y enorgullecedor saber que en las Instituciones Educativas de Barranquilla se están gestando ideas que son ejemplares para la ciudad y para el país. En la IED Helena de Chauvin, ubicado en el barrio Las Nieves, un colectivo de profes se reunió en pro de un proyecto hermoso que busca desatacar y empoderar a las mujeres dentro de la sociedad barranquillera. Este proyecto, que inició con 15 colaboradoras, se desarrolló finalmente con seis, que insistieron en echar para adelante la idea y buscaron el apoyo del programa RED de la Universidad Nacional de Colombia.

Tenemos como resultado, entonces, el libro “Mujer, productividad y ciudadanía: perspectiva de género en la escuela”, texto que logró su publicación y hoy es razón de orgullo barranquillero.

Hace tiempo tenía ganas de conocer a estas profes y escuchar su historia. Llegamos al colegio como a mediodía, hora en que las niñas andan corriendo por todo lado, dando botes en el patio, bajo el sol, porque todavía no han empezado las clases y aún tienen un pequeño espacio para jugar.

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Nos encontramos con la profe Cidalia Vega, una mujer súper pila que después nos presentó a su colega, Belia Baños, otra profesora llena de energía y conocimiento. Las dos mujeres eran justo lo que me había imaginado: emprendedoras, orgullosas de los logros de su trabajo, entusiastas, sacando la cara por Barranquilla y sin querer parar de progresar. Nos contaron que solo ellas dos podrían conversar con nosotros, pues las otras cuatro integrantes del colectivo no estaban presentes en el momento. Lamenté no poder conocer a las demás: Vera, Omaira, Gloria y Myriam; pero supe desde el primer momento que Cidalia y Belia eran excelentes delegadas para esta entrevista. Escuché todo lo que tenían por contarme.

En un principio, en 2004, iniciamos el proyecto con un trabajo interdisciplinario, conformado por un colectivo donde había participación de toda la comunidad educativa, desde las diferentes disciplinas. Tuvimos la compañía y asesoría del programa RED de la Universidad Nacional, en Bogotá, y decidimos enfocarnos en tres ejes: mujer, productividad y ciudadanía.

Este camino de búsqueda para educar también las llevó a ellas a una formación personal. Definitivamente, la pasión por educarnos nos abre puertas para poder enseñar a los demás.

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Hubo una serie de procesos, entre ellos, el de autoformación docente, porque cuando la Universidad Nacional dejó de apoyar el proyecto, nosotras continuamos. Aunque la Nacional nos aportó mucho, hubo un gran trabajo que debimos asumir porque ya no teníamos todo el apoyo con el que contamos al iniciar el proyecto.

Estas maestras, aunque se iban quedando sin colaboradores, siguieron luchando y se enfocaron en trabajar desde adentro de la institución, para poder proyectar, después, todo hacia afuera de ella.

 A nivel institucional, en 2008, surgió la propuesta de formar el Club de la mujer helenista, donde las niñas han tenido la oportunidad de participar, desde diferentes actividades, en los tres aspectos relevantes del proyecto. Todas las niñas quieren hacer parte del club, donde trabajamos la equidad de género, la convivencia y la productividad, ya que nuestra escuela tiene énfasis comercial. En décimo y undécimo grado, las niñas, que gracias al impulso del club se han vuelto mujeres líderes, realizan una práctica laboral. Es por esto que decidimos investigar de qué manera las estudiantes estaban posicionadas en el sector, de qué manera las egresadas habían cambiado su calidad de vida. Todo nuestro trabajo de autoformación, toda nuestra investigación teórica y revisión de autores, nos sirvió en el proceso de formular preguntas que guiaran a las niñas hacia un entendimiento de lo que es ser mujer en una sociedad como la nuestra. Esto es lo que usted encuentra en el libro, la investigación y teoría, acompañadas de las vivencias de las niñas mismas a partir de lo que nosotras proponemos en el salón de clase.

Siempre ha habido un semillero en la escuela que nos ha permitido hacer actividades tanto en el aula, como en diversos espacios de Barranquilla. Hemos intentado relacionar lo que pasa en las aulas, con la vida real. Por eso llevamos a las niñas al Museo de Arte moderno de Barranquilla, por ejemplo, o también estuvimos en el sector de la vía 40. Queremos que las alumnas se pregunten por: cómo ven la ciudad, cómo funciona la ciudad en lo industrial, lo artístico y lo cotidiano. Para nosotras es una gran satisfacción abrir esa ventana al mundo, porque queremos ir más allá de la escuela, del aula de clases, de estas cuatro paredes.

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A medida que Cidalia y Belia se rotaban la palabra, nos abrían un abanico de colores donde pudimos ver cómo las jóvenes barranquilleras, de la mano de estas docentes, tienen todas las herramientas para construir ciudad e identidad. No podía dejar de sonreír porque el emprendimiento de la mujer caribeña se confirma en procesos como este. Seguí escuchando todo lo que concierne a este bello proyecto, mientras sentía ansias de tener el libro en mis manos. Belia me miró, sonrió y me lo alcanzó.

Nos apoyamos en todas las nuevas teorías de la mujer para desarrollar un proyecto consistente. Hoy tenemos niñas del Club de la mujer helenista que son líderes impresionantes. En estos tiempos, por ejemplo, tenemos cuatro personeras que son miembros del club. Ahí se marca una tendencia, ellas mismas manifiestan que cuando estaban en sexto año e iniciaron el club de la mujer, les daba pena hablar en público, dicen que jamás se habrían atrevido a hacer cosas como las que hacen hoy y, sin embargo, hoy participan en ponencias sobre derechos humanos, sobre normas de convivencia y comportamiento, y hasta en muchos escenarios de la ciudad.

Desde el colegio les hemos dado las herramientas para desarrollarse, trabajamos la ética pero también la etiqueta, por ejemplo. Con esto buscamos que las niñas tengan la oportunidad de poder manejar elementos que en su casa no tienen a mano. Muchas veces, en sus casas, no disponen de una servilleta, platos, copas. Lo que queremos es que las niñas acá se formen para luego desarrollar su labor en el ámbito laboral, donde van a tener invitaciones y situaciones en que este trabajo es esencial, ya que ellas conocen cómo comportarse en la mesa, cómo sentarse, etc.

El hecho de ser mujeres y trabajar entre mujeres, nos ha dado la posibilidad de dar una mirada a todas las problemáticas en las que la mujer ha estado inmersa y ha logrado avanzar. Ser mujer en estos tiempos es tarea bien difícil y es a la escuela a la que se le transmite esa responsabilidad. No creemos que nuestro proyecto se cierre con la publicación del libro. No, todo lo contrario, creemos que el impacto que hemos tenido amerita seguir trabajando y buscar que los colegios mixtos piensen el asunto del género para educar, tanto a niños como niñas, en torno a una identidad en la sociedad. Estas niñas vienen de un contexto violento, de barrios vulnerables y es por esta razón que creemos que lo que hacemos importa, que estamos aportando algo positivo a sus vidas. Sería lindo poder llegarle a los demás, no solo a las mujeres que formamos, sino a los hombres que también viven en Barranquilla.

Gracias profesoras por este inmenso trabajo y por compartirlo hoy, que ya es una realidad hecha libro, bajo el título “Mujer, productividad y ciudadanía: perspectiva de género en la escuela”.

Estos son los proyectos que esta Capital de Vida quiere destacar e incentivar. El Alcalde Alejandro Char nos lo ha dicho claramente, las iniciativas y emprendimientos que beneficien y promuevan la equidad de género y el desarrollo integral de las mujeres en el contexto educativo, deben hacerse realidad y esta alcaldía las va a impulsar.

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Gracias IED Helena de Chauvin, conocerlos me impactó enormemente. Late más rápido mi corazón cuando pienso con alegría en el futuro que viene para Barranquilla, en las próximas generaciones que los y las profes de esta ciudad están formando. Hoy puedo afirmar con satisfacción que la mujer barranquillera es echada para adelante,  fuerte en sus decisiones, templada en sus acciones y empoderada en los aspectos de su vida gracias a formaciones consistentes y estructuradas como ésta.

Estoy orgullosa del colectivo de maestras que sacó adelante este proyecto y logró la publicación de su libro, porque son un ejemplo a seguir, un gran orgullo para la ciudad por su emprendimiento. Hoy, más que nunca y gracias a las profes, me siento orgullosa de ser mujer

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