Fabián Padilla: un profe de primera

Publicado en: junio 18, 2016

El pasado 26 de mayo, Barranquilla se sacudió de orgullo al recibir una gran noticia: nos llevamos el Premio Compartir al Maestro. Este galardón llegó a nuestra Capital de Vida gracias a Fabián Padilla, profe de la Institución Educativa Distrital Jorge Nicolás Abello, quien, junto a un equipo brillante de maestros, propuso un proyecto revolucionario para la enseñanza del inglés.

Llegar a ser el Gran Maestro Compartir no es tarea fácil. Hay que cumplir los exigentes requisitos que la Fundación Compartir tiene, también hay que ser aguerrido, trabajador y tener experiencia. Como se nos demostró, Fabián es un perfecto ejemplo de esta combinación. Se graduó de la Universidad del Atlántico, en 2004, y allí mismo comenzó su vida laboral. Después, Fabián se retiró para ejercer la docencia en un colegio privado bilingüe. Allí empezó a coger cancha antes de postularse, frente al distrito, para enseñar en instituciones públicas.

El proyecto surgió en el año 2007, cuando nosotros llegamos a la parte de la educación pública. Me presenté a la convocatoria distrital para poder enseñar en instituciones públicas y aprobé, lo cual me permitió entrar a trabajar en el Jorge Nicolás Abello. Cuando llegué a este colegio, mis nuevos compañeros y yo nos encontramos con que los estudiantes estaban muy desmotivados con el inglés, no les gustaba y no representaba nada significativo para sus vidas.

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El primer paso del equipo de Fabián fue cambiarle el chip a los pelaos e interesarlos por este idioma. La rectora del colegio, Matilde Camargo, ya tenía una visión encaminada hacia las políticas del gobierno y a lo que proponía el programa Colombia bilingüe. Fue así que, con el apoyo de la institución, los profes se entusiasmaron y propusieron un proyecto de bilingüismo para implementar en las aulas y seducir a los estudiantes. Así nació “It’s English Time”, una iniciativa única que le prometía al Jorge Nicolás Abello un panorama bilingüe.

La maestría que hice, en 2011, sobre la enseñanza del inglés, fue fundamental para hacer del proyecto algo más concreto. En la Universidad del Norte desarrollé una tesis donde investigué cómo aplicar los contenidos de otras asignaturas en pro de la enseñanza del inglés. Para esto, me basé en el CBI o Content Base Instruction, herramienta que me guió y me ayudó a buscar maneras de utilizar conceptos como las partes del cuerpo, el sistema solar o los animales, que sirvieran de pretexto para tener un aprendizaje más significativo del idioma.

No había nada que parara a este hombre y a su equipo, todos llenos de emprendimiento. Su maestría lo llevó a aplicar lo investigado en las aulas de noveno grado, con estudiantes que necesitaban mejorar sus puntajes en la Prueba Saber. Al ver el éxito de su propuesta, Fabián compartió el proceso a los demás profes de inglés. Todos estuvieron de acuerdo: había que ir por más, había que probar con los demás pelaos del colegio y desde todas las clases posibles.

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La rectora Matilde Camargo aprobó la idea y tuvimos excelentes resultados, porque empezamos a ver que los estudiantes sí aprendían y les gustaba; decidimos pasar a otro nivel, que fue no solo usar conceptos externos en las clases de inglés, sino buscar que los contenidos de otras materias también tuvieran espacios en donde se aplicara el inglés. Ahí llamamos a los profes de otras asignaturas para que ellos empezaran a aprender el idioma.

Todos los maestros se pusieron las pilas: algunos ya tenían cierto nivel, otros tomaron clases con los profes del colegio y otros hicieron niveles en distintos centros de educación de idiomas como la Universidad del Norte. En poco tiempo, el Jorge Nicolás Abello empezó a tener docentes de áreas como matemáticas y sociales aplicando en sus clases la enseñanza del inglés.

Logramos impactar a los profes de otras asignaturas para que nos siguieran en esa idea de que la escuela se convirtiera en bilingüe. El aporte de la Alcaldía y la Secretaría de Educación fue muy importante en ese momento. En la primera administración de Alejandro Char, la rectora pudo ampliar la jornada a jornada única. Char le dio la resolución. Así, Matilde pudo organizar el horario y extender los espacios de inglés. El énfasis de la escuela se tornó hacia el bilingüismo.  El acompañamiento que hemos tenido ha sido fundamental y así logramos obtener la licencia de escuela pública bilingüe; los docentes que están dando clases en primaria son todos licenciados que tienen manejo del idioma, todos han tenido apoyo de la Alcaldía y la Secretaría de Educación

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De líder bilingüe en la escuela a Gran Maestro Compartir

Una tarde, mientras trabajaba en la Universidad del Norte como catedrático de lenguas, el profe Padilla abrió su correo electrónico y se topó con el mensaje que cambiaría su vida: la Fundación Compartir convocaba a los docentes de toda Colombia para postularse como Gran Maestro Compartir.

Cuando yo vi el correo, pensé “nosotros tenemos una propuesta muy bonita y muy buena; vale la pena participar”. Me inscribí y reuní a todos los profes para contarles que esta era la oportunidad para que toda Colombia supiera de nuestro proyecto, porque, aunque distritalmente ya éramos muy conocidos, el país no sabía de nosotros. Matilde siempre nos apoyó, nos dijo que lo hiciéramos.

Como buen barranquillero, lleno de entrega y con todo el corazón, Fabián lideró la escritura del ensayo que Compartir les exigía, cumplió con todos los requisitos y, después de arduas revisiones por parte de la fundación, quedó seleccionado junto a 59 ensayos más. De ahí en adelante, el camino se empezó a iluminar para el equipo del Jorge Nicolás Abello. Compartir realizó dos visitas a la institución para verificar la aplicación del proyecto. Aunque el profe Fabián se encontraba en India durante una de las visitas, gracias a una beca que le otorgó Colombia bilingüe por excelencia docente, el equipo de maestros de inglés dejó en alto al colegio.

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Fueron muchos los pasos para llegar, finalmente, a la tarima del teatro Roberto Arias Pérez. Fabián estaba lleno de incertidumbre y expectativa después de presentarse, entre los 8 finalistas, ante un jurado exigente y conocedor de temas educativos.

Fue algo grande a nivel personal. Cuando el presidente de la república dijo mi nombre ante el público, las lágrimas de una se me vinieron encima; me tuve que tapar la nariz. Fue una enorme satisfacción y alegría el haber podido entregar este galardón a la escuela y, además, lograr ser el primer barranquillero y primer costeño que pudo ser nombrado Gran Maestro Compartir en los 18 años que tiene el premio. Fue un orgullo y una satisfacción enorme para mí y para todo el equipo de maestros que estructuró la propuesta.

A nivel profesional, fue increíble ver realizado nuestro sueño: dar a conocer el nombre del colegio Jorge Nicolás Abello y del proyecto; tuve la satisfacción de ver los resultados en los estudiantes. Todo lo que se pueda hacer por los estudiantes es lo más importante, porque ellos son la prioridad de nuestra profesión.

El maestro que es comprometido trabaja más allá del salón de clases. Esta es la satisfacción que uno tiene después de todos los esfuerzos que se realizan, pues como maestro, uno también hace de papá, orientador y psicólogo. Trabajar y soñar vale la pena, y eso sí, ante todo, la recompensa más grande que recibimos, cada día, es cuando un niño dice ‘profe, gracias; profe, aprendí; profe, lo felicito’. Ese es el verdadero premio para todos los docentes que trabajamos en la propuesta, saber que a los niños les queda algo de lo que construimos para ellos.

Fabián, gracias por enseñarnos a soñar. Toda Barranquilla enaltece los logros del equipo docente y agradece su ejemplo y su fuerza. Hoy, Fabián Padilla es un nombre fundamental para la educación barranquillera porque nos recuerda que vale la pena tener sueños y trabajar juntos por lo que queremos lograr. No hay que detenerse, los límites no existen y si nos esforzamos lo suficiente, podremos lograr nuestras metas. La excelencia educativa de nuestra ciudad existe por profes de primera como los de la IED Jorge Nicolás Abello.

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