He recorrido los 32 departamentos del país y tengo la seguridad de que los colombianos sentimos y hacemos cosas que solo entendemos y valoramos nosotros. En la conmemoración del 20 de julio, celebremos esta identidad que hemos construido a la par de nuestra historia, y que se encuentra en 20 costumbres que a veces pasamos por alto, pero nos hacen ser únicos y nos unen como país.

Lo que expresamos

Tenemos decenas de maneras de decir amigo: parce, compa, primo, pez, llave, entre otras. También llamamos al almuerzo “ACPM”, “corrientazo” y “especial”, nos sabemos de memoria el Rin Rin Renacuajo, señalamos los objetos estirando la boca en vez de señalar con la mano. Solo en Colombia nos despertamos con el sonido de los compradores de “la chatarra”, “el peto” el bollo o envuelto y alguna vez hemos pedido la “rebajita” o la “ñapa”.

Lo que hacemos

No hay nada más colombiano que guardar una estampita de algún santo en la billetera, celebrar con parranda vallenata un quinceañero, matrimonio o cumpleaños, armar un pesebre y  guardar al Niño Dios hasta el 24 de diciembre.

Lo que comemos

Solo un colombiano ha recibido el calor de un hogar en un pocillo de tinto endulzado con panela cuando va de visita, solo un colombiano sabe lo rico que es comer bocadillo con queso, llegar a las panaderías y encontrar un pastelito con el nombre de un partido político, además tenemos una arepa representativa por cada región del país y aprovechamos la comida del día anterior para hacer “calentao”.

Lo que tenemos

Vivir en este país significa encontrar una tienda “todo a mil” en cada municipio, tener en la casa una caja de galletas llena de agujas e hilos y una piedra de río para partir la panela y el hielo, colgar en el espejo retrovisor del carro un zapatico de bebé o un rosario y tener una bolsa de supermercado llena de bolsas en la cocina.

Estas cosas con las que se identifican ustedes y me identifico yo, son apenas una muestra de las que hacen que Colombia sea lo que es, ese país que deja enamorados a quienes lo visitan y que es extrañado por los que viven en otros países. En este 20 de julio, valoremos lo que nos hace auténticos porque es lo que nos hace grandes.