Cerrar la brecha digital también es cerrar la brecha de la desigualdad. Estamos llegando a las zonas rurales y urbanas, a los colegios, las familias, las personas con discapacidad y a los grupos étnicos, y todos los colombianos, para demostrar que desde el Gobierno soñamos con un país inclusivo y equitativo donde todos vivan la experiencia TIC, aquella que hoy viven las comunidades indígenas de las rancherías de La Guajira.

En nuestro viaje a esta región, donde estuvimos activando una zona digital, conocí a Julio César Paz, docente del corregimiento de Kasatuilan donde habitan varios de nuestros indígenas Wayúu. En nuestra conversación llegamos a una conclusión: “gracias al Internet nuestras comunidades indígenas pueden conectarse con el resto de Colombia y el mundo” y viceversa, también los demás ciudadanos podemos conectarnos con ellas: saber de nuestros ancestros, de aquellas tradiciones y costumbres que han permanecido por años y que gracias al mundo digital y la era de la información en la que vivimos, podrán conocerse por siempre.

Nunca antes fue tan fácil estar cerca de la cultura de las comunidades indígenas. Por ejemplo, gracias a herramientas como Glosbe, un diccionario que traduce del español al Wayuunaiki, podemos conocer más del corazón o “aa’in” (“corazón” en Wayuunaiki) de nuestros pueblos ancestrales. Nuestra motivación es que cada día haya más iniciativas como estas que nos conecten con la historia, tradiciones y grupos étnicos del país.

Por mi paso en La Guajira, también conocí a Yaire Paz, indígena Wayúu de Kasatuilan beneficiada de la zona digital que instalamos. Ella me dijo dos cosas muy particulares que me motivaron. La primera fue que nunca imaginó que a su comunidad llegaría el Internet, eso era algo casi que imposible, sin embargo, hicimos posible lo imposible para hacerlo realidad; y lo segundo fue que, al pasar los años, tanto Yaire como sus hermanos indígenas, se dieron cuenta que no pueden quedarse en el pasado, que hoy en día es muy importante estar conectados porque esto brinda muchas ventajas. Con el Internet pueden mostrarle al mundo productos como las mochilas y tejidos, que sé que hacen con el alma y que, por cierto, me encantan; pueden educarse para aprender cosas nuevas y fortalecer a su comunidad; o pueden crear más herramientas como Glosbe, para que la gente conozca de sus costumbres y tradiciones.

Estamos conectando con sentido, por eso, también llegamos a las zonas urbanas con herramientas TIC para que todos se unan a la revolución de la conectividad y puedan fortalecer los pueblos indígenas y la región. Fui a la casa de Meberyck Manjarrés, quien vive en Riohacha, para instalar internet fijo a un precio asequible gracias al programa Hogares Conectados y me emocionó mucho saber que está convencida de que la conectividad es equidad, nos dijo que aprovecharía este servicio para que sus 3 hijos sigan estudiando y para buscar trabajo porque sueña con que su familia pueda aportar al desarrollo del departamento y del país.

Seguiremos viajando por todo el país ayudando a las personas a cumplir sus sueños a través de las TIC y haciendo que las comunidades que le dan vida y diversidad a Colombia se fortalezcan y se expandan en el mundo virtual.