MI GRAN APUESTA POR LAS MADRES COMUNITARIAS

Desde los años 80’s miles de mujeres, líderes, comprometidas con sus comunidades, han sido el motor de la vida de millones de niños y niñas que han encontrado en ellas y en sus hogares cuidado, amor, alimento, respeto y estimulación para su crecimiento y desarrollo.

Hablo de las madres comunitarias lideres incansables de esta sociedad. Las conocí a lo largo y ancho de mi Barranquilla, me contagiaron de la pasión con la que trabajan y por ellas hice una apuesta desde la Secretaría de Gestión Social, apuesta que ratifico como Directora Nacional de Primera Infancia.

Las he visto madrugar, organizar, preparar la casa, los alimentos, los juguetes y abrir el corazón cada mañana para recibir a un nutrido grupo de niños y niñas, vecinos del barrio, a quienes dedican su jornada diaria, y que durante varios años lleva de la mano, hasta que pasan a una nueva página de la infancia hacia la educación formal.

También las he visto ser guías constantes de las familias que llegan a su hogar cada mañana. Papás, mamás o cuidadores, acuden a ellas para tomar decisiones familiares importantes, para buscar un acompañamiento en una adecuada crianza y son un apoyo emocional fundamental para el entorno hogar de cada niño y niña que conforma el Hogar Comunitario.

Pasión, trabajo y compromiso, tres características que considero vitales para el éxito de cualquier proyecto, son las que encuentro en estas mujeres cuando viajo a las regiones de Colombia y encuentro en cada rincón de nuestro país, esta formula mágica que las identifica y las habita.

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Está demostrado que el cuidado y una atención holística de nuestros niños y niñas son determinantes para el desarrollo integral del adolescente y el adulto que está construyéndose. Una crianza basada en el cuidado amoroso aporta a la estabilidad emocional y conlleva a un crecimiento y desarrollo psicosocial adecuados.

Este cuidado amoroso es uno de los pilares fundamentales para una Infancia de Primera. Reconociendo esta situación, el Estado colombiano implementó los Hogares Comunitarios en la década de los 80`s revolucionando así la concepción y la ejecución del servicio social en cabeza de las madres comunitarias.

Las madres comunitarias han sido grandes contribuyentes del desarrollo social.

Son un referente para su comunidad de participación ciudadana. Son mujeres que eligen aprender para mejorar, crecer y comenzar a construir una historia distinta. ¿Qué sería de la niñez colombiana sin el cuidado y la atención de las madres comunitarias?

Es la hora de las madres comunitarias. Es tiempo de que como sociedad les retribuyamos todo lo que han hecho por nuestros niños y niñas. Y mi compromiso está fuertemente arraigado con ellas.

Actualmente hay 69.000 Madres Comunitarias en todo el país, que atienden un millón 77 mil niños y niñas en las distintas modalidades. Nuestra gran apuesta es la transición hacia la integralidad de los Hogares Comunitarios ¿Cómo lo lograremos?

Fortaleciendo las capacidades de las madres comunitarias mediante la profesionalización y la formación técnica a través de convenios con universidades y con el Sistema Nacional de Aprendizaje SENA. Así mismo, para realizar el tránsito hacia la integralidad, se busca que las madres comunitarias gocen de un acompañamiento técnico y profesional de un equipo interdisciplinario que apoye su trabajo y fortalezca el proceso de atención y formación que le brindan a niños y niñas. De esta forma nuestras madres estarán acompañadas y permanentemente en formación, cualificación y retroalimentación.

Todas estas apuestas reconocen y reivindican el rol que estas mujeres extraordinarias han asumido en la crianza, cuidado, atención y desarrollo de nuestros niños y niñas. Gracias, gracias, muchas gracias por haber sido las gestoras de una infancia de primera desde las comunidades.

Cuando pienso en las madres comunitarias, acudo al imaginario colectivo instaurado en cada Colombiano y Colombiana que me remite a palabras como entrega, compromiso, sabiduría, respeto y construcción comunitaria. Sé y estoy plenamente convencida que gestar bienestar para estas mujeres ejemplares, es gestar el bienestar común de culturas enteras.