¿Puedes imaginar a la Amazonía sin selva o sin el río más caudaloso del mundo? No es la imagen que queremos ver en esta región, pero nos lleva a pensar en la importancia de cuidar la vida y la necesidad de actuar a tiempo para que esta zona siga siendo la riqueza de nuestro país.

En mi paso por Caquetá conversé con Clara, una profesora que me puso a pensar cuando me dijo: “es una lástima que la Amazonía ocupe una tercera parte de Colombia, pero no se esté aprovechando el potencial tan grande que tiene, sobre todo, en lo ambiental” … ¡cuánta razón tiene! Tenemos una región que funciona como una gran fábrica: retiene el carbono, es fuente de agua y regula el clima, es decir, tiene todo para volverse en motor de progreso sostenible, pero nos falta empezar a producir y proteger sus recursos.

Con el Plan Nacional de Desarrollo, que será nuestra guía de trabajo durante los próximos cuatro años, nos comprometimos con la Amazonía. Hicimos el “Pacto por la Región Amazonía: Desarrollo Sostenible por una Amazonía Viva” para aprovechar el potencial ambiental de esta zona. ¿Qué quiere decir esto? Usaremos la riqueza natural para crear trabajo y emprendimiento, para atraer turistas y para que los agricultores, pescadores y ganaderos de la Amazonía aprovechen sus recursos sin perder de vista el cuidado a la tierra. De esta manera trabajaremos en equidad, emprendimiento y legalidad en la Amazonía.

Nos planteamos tres objetivos que apuntan directamente a la equidad: primero, proteger y conservar los ecosistemas; segundo, consolidar un sistema de transporte que conecte a los municipios y mejorar la prestación de servicios públicos, y tercero, crear modelos productivos de biocomercio y agrodiversidad.

¿Cuáles serían los resultados de este plan?

Un compromiso con la vida de la Amazonía

La Amazonía nos reta a trabajar por preservar y producir al mismo tiempo. Asumimos este desafío porque estamos comprometidos con servirle a las regiones y cuidar de los paisajes que nos hacen ser únicos.