A lo largo de mi vida he tenido muchos maestros, pero siempre recuerdo a los primeros que me educaron: mis padres y mis abuelos. Con su ejemplo y sus palabras, me enseñaron que no hay algo que llene más el corazón que una vida dedicada al servicio de los demás.

Así como en el hogar encontramos educadores, en el colegio conocemos a profesores que se vuelven parte de nuestra familia. Por eso, no es una locura que hoy, 15 de mayo, se celebre el día de los maestros y la familia.

Quiero aprovechar para hacer un homenaje a aquellos que a través de su trabajo han sido la guía para muchos niños, niñas y adolescentes, y han creado familias en las aulas.   En mi carrera he conocido y trabajado con muchos profesores, en esta oportunidad quiero contarles sobre dos en particular que son ejemplos de amor por la comunidad.

Él es Germán Bello y lo conocen como el “Indio Rastrojero”. Es uno de los gestores culturales más importantes de Aquitania, Boyacá. Lleva 25 años transmitiendo valores a través de bailes típicos y poesía.  Cada semana, entrena a tres grupos de niños, jóvenes y personas en condición de discapacidad, que se han convertido en su familia. En nuestro Taller Construyendo País, los bailarines más pequeños del grupo hicieron una presentación que recibió varios minutos de aplausos.

 

« 2 de 8 »

En San Andrés una maestra se llevó toda mi atención. Ella es Leo Murillo, una mujer raizal, que con su sonrisa y carisma irradia alegría. En su hogar, da clases de educación artística a niños y jóvenes de barrios vulnerables entre los 5 y 18 años, a quienes acoge como a sus hijos. Su grupo musical, llamado Ebony, es la oportunidad de que los niños no solo aprendan sobre música, sino sobre tolerancia. Algunos de los jóvenes a quienes inculcó ese amor por los sonidos de la isla, hoy son instructores de los más pequeños.

Al ver al Indio y a Leo con sus alumnos pensaba que en Colombia hay mucho talento y es una fortuna que existan personas que apoyen a otros a descubrir lo que los apasiona. Estos profesores representan ese espíritu de solidaridad que me encuentro cada semana cuando visito los municipios del Caribe al Pacífico, de la Región Andina a la Amazonía y de la Orinoquía a las islas, demostrando que todos somos una gran familia.