Hace unos días vi un video que me puso la piel de gallina. Una joven estaba dirigiendo a una filarmónica que interpretaba El Cantor de Fonseca, el vallenato compuesto por el maestro Carlos Huertas, que se hizo popular cuando Carlos Vives lo convirtió en uno de sus Clásicos de la Provincia. Cuando busqué más sobre este video, me emocionó ver que era la barranquillera Adriana Daza quien los lideraba. Ella es la directora y fundadora de la Filarmónica Latinoamericana. El video fue grabado en Ucrania, donde reunió a 50 músicos latinos y europeos para tocar vallenato, y así, esparcir ese sabor de la música colombiana por todo el mundo.

Barranquilla es talento y artistas como Adriana lo confirman. Nuestro secreto es llevar en el corazón el orgullo de ser Caribe y compartirlo con el mundo. Es por eso que hoy la Puerta de Oro se distingue como una ciudad creativa, alegre, cultural, y cada vez más turistas vienen a experimentar lo que nosotros sentimos cuando escuchamos nuestra música, comemos nuestros platos típicos y gozamos del carnaval.

Nuestra ciudad se proyecta como Capital Creativa y Cultural de Colombia. ¿Cómo lo está haciendo? Con educación. Entre 2016 y 2018, las Casas Distritales de Cultura formaron más de 25.000 niños, jóvenes y adultos. Además, en Barranquilla se inauguró la primera sede del SENA dedicada a las Industrias Creativas, la cual beneficiará a más de 2.400 personas que sueñan con hacer de sus talentos una oportunidad para crear empresa. Por si fuera poco, con el liderazgo del alcalde Alejandro Char, se está construyendo la Fábrica de Cultura, que beneficiará a más de 25.000 estudiantes de la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares.

A eso se suma que nuestro Carnaval cada vez es más popular. Este año batió récord, pues nuestra Puerta de Oro se abrió para recibir a 300.000 turistas, en total participaron más de 2 millones de personas y la tradicional Guacherna fue la más grande de la historia con 16.000 asistentes. El próximo año, en la Asamblea BID 2020, tendremos la posibilidad de que el mundo conozca esta fiesta y se enamore de nuestras tradiciones.

No me alcanzan las palabras para describir lo orgullosa que me siento de Barranquilla. Hace 10 años, cuando regresé a esta tierra, después de trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo, me encontré con una ciudad que afrontaba muchos retos: altos índices de pobreza, baja competitividad y alto desempleo. Hoy tenemos una ciudad completamente distinta. Barranquilla logró reducir la pobreza a la mitad, en 2018 fue la capital donde se crearon más empresas y es la segunda con la tasa de desempleo más baja del país.

Pero más allá de eso, veo a una ciudad que le saca jugo a su cultura, veo a la gente reír, encuentro a más personas apasionadas por Barranquilla, descubro más niños y jóvenes talentosos, comparto con familias más optimistas y siento la alegría de nuestro carnaval todos los meses del año. Todas esas expresiones son el reflejo de que nuestra Puerta de Oro está abierta al desarrollo, a las oportunidades e innovación.

Llevo en mi corazón todas esas cosas que hacen única a Barranquilla y me emociona cada vez que da un paso más para volverse una Ciudad Naranja, llena de arte y música. Sueño con que todo el que visite a mi Curramba La Bella, entienda por qué alguna vez la describieron como “Ciudad de cantores”, en uno de esos vallenatos que hoy encantan a los músicos extranjeros de la Filarmónica Latinoamericana.