Cuando pienso en la Orinoquía, recuerdo ese hermoso atardecer llanero que vi la primera vez que visité el Meta. Esa imagen y el sonido de las arpas y el zapateo del joropo se quedaron en mi corazón. Por eso, cuando llegué a Vichada, el último destino de nuestro primer ciclo de talleres Construyendo País, me emocionó saber que volvía a una región donde la riqueza no solo viene de los suelos, sino de esos paisajes inolvidables y la cultura llanera.

La Orinoquía es un tesoro para Colombia. Tres de sus departamentos, Meta, Casanare y Arauca, son líderes en producción de petróleo. Sin embargo, el país debe saber que la Orinoquía es más que eso, es una región con el potencial de ser la despensa de los alimentos que servimos en nuestra mesa día a día, y a la vez, ser un hogar seguro para miles de especies.

El Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 hizo un pacto con esta región, llamado “Pacto Región Llanos-Orinoquia: Conectar y potenciar la despensa sostenible de la región con el país y el mundo”. ¿Por qué dar este enfoque a la Orinoquía? Es una región con capacidad para desarrollar agricultura, ganadería y agroindustria, pero no está aprovechando ese potencial. Tiene 14 millones de hectáreas aptas para el cultivo, pero solo usa 1 millón, lo que representa menos del 10%.

La Orinoquía necesita equidad y como un gobierno al servicio de la gente, tenemos un plan para lograrlo!

¿Qué propone el PND para esta región?

Lo primero es conectar a la región, tanto en transporte como de forma digital, con los mercados nacionales e internacionales. Lo segundo es mejorar la eficiencia de las cadenas de valor del sector agropecuario, agroindustrial y turístico, basados en el paisaje y la biodiversidad llanera. El tercer punto es gestionar el recurso hídrico para que la región produzca de modo sostenible. Como frontera, la Orinoquía será parte del Plan Fronteras y se creará un Grupo Especial Migratorio para atender el fenómeno de la migración venezolana.

  1. Dos aeropuertos no concesionados mejorados integralmente en su infraestructura física.

  1. Pasar de 4.000 a 300.000 hectáreas bajo esquemas de conservación y producción sostenible

  1. Lograr que el promedio móvil de las exportaciones de bienes no minero energéticos pase de 3,2 a 3,6 millones de dólares.

Tenemos metas claras para que la Orinoquía siga siendo la fuente de vida que ha sido por mucho tiempo, y a la vez, active la economía de nuestro país. Para eso, debemos garantizar que cada persona que vive en la región goce de equidad, tenga la oportunidad de emprender y viva en un ambiente seguro y con legalidad, solo así podemos retribuirle a la Orinoquía la riqueza que ha aportado a Colombia.